El pasado martes 17 de febrero, en el marco de la exposición de Águeda Rubio en la Galérie Art et Paix de Saint-Ouen, en la región parisina, el PCE participó en el acto / tertulia “Café Olé” alrededor del tema “Les arts au féminin, femmes et création”.

El acto, organizado por PCE Francia, Mouvement de la Paix, Galerie Art et Paix y Café Olé, tuvo como ponentes a la propia artista, Águeda Rubio, pintora y poeta, a Isabel Vázquez de Castro, dramaturga, y a Natalia Ruiz-Poveda, escritora e historiadora del arte.
La conversación fue ante todo alrededor de la posibilidad de crear para las mujeres. Después de cuestionar el propio título de la tertulia (¿Podemos decir que existe un “arte de mujeres”? ¿Qué tendrían en común las producciones artísticas o las condiciones de creación de las artistas mujeres?”). El dilema entre crear y cuidar, y cómo las mujeres artistas, especialmente de clase trabajadora se encuentran en la dicotomía de tener en ocasiones que elegir entre crear o cuidar, entre encontrar espacio y tiempo para su propio desarrollo creativo.
Algunas de las interacciones más enriquecedoras giraron en torno a la búsqueda del motivo que desata la necesidad de la escritura o de la creación. En el caso de Isabel, la necesidad de contar historias y la relación con su amor por la lectura. En el caso de Águeda, su inquietud desde pequeña, y en el caso de Natalia, una necesidad que también viene de la infancia, y una necesidad por recordar, contar, comprender.
Algunas de las contradicciones que conlleva la pelea diaria por realizar dichas actividades creativas, son, sobre todo, la pelea con la falta de tiempo, con la falta de medios, y también con el famoso síndrome de la impostora, que comentaron además algunas personas y otras artistas que participaron en la tertulia, como la pintora Stella Renella.
Natalia Ruiz-Poveda destacó el hecho de que el arte siempre había sido una herramienta del poder, especialmente antes de la aparición de la fotografía. Una herramienta de propaganda, de divulgación y, posteriormente, con la llegada del capitalismo, una herramienta también de mercado. El disfrute de las artes siempre ha pertenecido a las clases privilegiadas, y, aunque hoy en día existan instituciones que promuevan la divulgación de las artes, además de necesitar los medios materiales para acceder en ocasiones a éstas, el avance del capitalismo nos ha llevado a la carencia de tiempo de dedicación a las mismas, tanto a la creación como a la contemplación.

El deseo de creación, así como el deseo de contemplación, parten de la misma necesidad: la de la comunicación. La propia mercantilización del arte (el arte siempre ha ido ligado al poder económico, pero, sobre todo, tal y como lo conocemos, desde el siglo XIX con la aparición de los salones) pero sobre todo la deriva productivista de las últimas décadas del neoliberalismo ha hecho que el arte no solamente sea, en ocasiones, inaccesible para el gran público, sino también una contradicción en sí misma.
Tal y como comentaron las artistas, el mayor desafío actual (que va ligado a las preguntas del inicio de la charla, por qué escribir, por qué crear e incluso por qué no crear) es encontrar el tiempo y el espacio para dedicarlo a la creación. La escritura, la pintura, son labores que necesitan de tiempo y de silencio. En la sociedad actual, la de la sobreinformación, la sobreestimulación, resulta incluso difícil encontrar momentos de placer, de silencio y de comunidad, sin mirarlos ya sin fines productivistas. La propia lógica mercantil se olvida de que, para crear algo de calidad hace falta tiempo. Las artistas no son máquinas que crean bajo demanda y de manera automática. Las artes son herramientas para la reflexión. Antes de la creación misma, ha habido un periodo de reflexión, de documentación, de experimentación. El resultado final es la obra, o, mejor dicho, el resultado final es la comunicación y el intercambio con espectadoras y lectores, que, también ellos, necesitan de tiempo y silencio para reflexionar.
La importancia, por tanto, de estos espacios, de que la jornada laboral tanto fuera como dentro de los lugares de trabajo sea humanizado y reducido, de crear espacios de reflexión y de intercambio en torno a obras artísticas, resulta esencial para el florecimiento de nuevas ideas y el favorecer el diálogo social.
Finalmente, el debate concluyó recalcando la importancia de la labor, especialmente de las mujeres, para la paz, y de la relevancia de la creación y las artes para esta tarea, las artes son y han sido siempre esenciales para la educación -tarea históricamente realizada por las mujeres-.
Sobre las participantes:
Águeda Rubio, nacida en Guadalajara, España, es filóloga inglesa, ha sido docente y pintora, su trayectoria artística ha tenido recorrido dentro y fuera de España. “Hilo de plata”, publicado por Aliar Ediciones, es su primer poemario. La exposición, titulada también “Hilo de plata” (Fil d’argent) presenta obras en su mayoría de pequeño formato, que utilizan técnicas mixtas de collâge y ensamblados coloridos y poéticos, cercanos a la abstracción.
Isabel Vázquez de Castro, nacida en Madrid, España, es filóloga hispánica, ha sido docente y dramaturga. Su obra y sus investigaciones han girado especialmente en torno al teatro de marionetas.
Y Natalia Ruiz-Poveda Vera, también madrileña, es escritora, historiadora del arte, hispanista y docente.
Su escritura tiene como intereses la relación entre la palabra y las artes visuales y musicales, el compromiso social y el desarraigo.
El Mouvement de la Paix es una organización pacifista francesa fundada en 1948 que trabaja por la promoción de la paz, el desarme y la resolución no violenta de los conflictos. Desde sus inicios, el movimiento ha entendido la cultura y la creación artística como herramientas fundamentales para sensibilizar a la sociedad y transmitir valores de solidaridad y convivencia. Artistas, intelectuales y creadores han colaborado históricamente con el movimiento pacifista, utilizando exposiciones, carteles, música o poesía para denunciar la guerra y promover una cultura de paz; uno de los símbolos más conocidos de este vínculo entre arte y pacifismo es la paloma de la paz popularizada por Pablo Picasso para el Congreso Mundial de Partidarios de la Paz de 1949. En este sentido, los espacios culturales vinculados al Mouvement de la Paix continúan acogiendo iniciativas que exploran la relación entre creación artística y compromiso social, como el reciente evento dedicado a las mujeres y la creación.

